Teorema del mono infinito

El teorema del mono infinito es una proposición de que un número ilimitado de monos, dadas las máquinas de escribir y el tiempo suficiente, eventualmente producirán un texto en particular, como Hamlet o incluso las obras completas de Shakespeare.

El razonamiento detrás de esa suposición es que, dado un tiempo infinito, la entrada aleatoria debería producir todos los resultados posibles. El teorema del mono infinito se traduce en la idea de que cualquier problema puede resolverse, con la entrada de recursos y tiempo suficientes. Esa idea se ha aplicado en varios contextos, incluido el desarrollo y las pruebas de software, la computación de productos básicos, la gestión de proyectos y el proyecto SETI (Búsqueda de inteligencia extraterrestre) para respaldar una mayor asignación de recursos, a menudo, más específicamente, una mayor asignación de bajos recursos. -recursos finales - para resolver un problema dado. El teorema también se utiliza para ilustrar conceptos básicos de probabilidad.

En 2002, investigadores de la Universidad de Plymouth en el Reino Unido probaron el teorema con seis macacos con cresta en una jaula con una computadora. Los monos golpearon la máquina con una piedra y orinaron sobre ella; cuando escribían, era principalmente la letra "s". Sin embargo, cabe señalar que ni el número de monos ni el tiempo permitido para el experimento fueron infinitos.

En 2011, el programador estadounidense Jesse Anderson creó un experimento de mono infinito basado en software para probar el teorema. Anderson usó su propia computadora, trabajando con Amazon Elastic Compute Cloud (Amazon EC2) y Hadoop. Los monos virtuales eran un millón de pequeños programas que generaban secuencias aleatorias de nueve caracteres. Cuando cualquier secuencia coincidía con una cadena de texto de Shakespeare, esa cadena se marcaba. El proyecto terminó las obras completas en 1.5 meses. 

El Proyecto del Millón de Monos fue principalmente por diversión, y en realidad no replicaba el escenario del teorema. Sin embargo, los métodos de Anderson podrían potencialmente aplicarse a problemas del mundo real, como la secuenciación del ADN. 

A principios del siglo XX, Émile Borel, un matemático, y Sir Arthur Eddington, un astrónomo, utilizaron el teorema del mono infinito para ilustrar las escalas de tiempo implícitas en la mecánica estadística. En la cultura popular, el teorema ha aparecido en muchas obras, incluido el cuento de Russell Maloney, "Inflexible Logic", "Hitchhiker's Guide to the Galaxy" de Douglas Adam y un episodio de Los Simpson.

El Grupo de Trabajo de Red del IETF aplicó el concepto en su Infinite Monkey Protocol Suite (RFC 2795), en uno de sus famosos documentos del 1 de abril.