Satélite miniaturizado

Un satélite miniaturizado es un dispositivo en órbita terrestre que tiene menor masa y dimensiones físicas más pequeñas que un satélite convencional, como un satélite geoestacionario. Los satélites miniaturizados se han vuelto cada vez más comunes en los últimos años. Son adecuados para su uso en redes de comunicaciones inalámbricas patentadas, así como para la observación científica, la recopilación de datos y el Sistema de posicionamiento global (GPS).

Los satélites miniaturizados a menudo se colocan en órbitas terrestres bajas y se lanzan en grupos llamados "enjambres". En este tipo de sistema, cada satélite funciona de manera similar a un repetidor en un sistema de comunicaciones celular. Algunos satélites miniaturizados se colocan en órbitas alargadas (elípticas).

Los satélites miniaturizados se pueden clasificar según su masa en kilogramos (kg) o su peso en libras (lb). Un microsatélite (o microsatélite) pesa entre 10 kg y 500 kg, un rango de peso de 22 libras (lb) a 1100 lb. Un nanosatélite (o nanosatélite) pesa entre 1 kg y 10 kg (2.2 lb y 22 lb). Un picosatélite (o picosat) pesa menos de 1 kg (2.2 lb).

Los satélites miniaturizados tienen varias ventajas sobre los satélites convencionales, tales como:

  • Menor costo de fabricación
  • Facilidad de producción en masa
  • Menor costo de lanzamiento
  • Posibilidad de lanzarse en grupos o "a cuestas" junto con satélites más grandes
  • Pérdida financiera mínima en caso de falla

Las limitaciones de los satélites miniaturizados en comparación con los satélites más grandes, especialmente cuando se colocan en órbitas terrestres bajas, incluyen:

  • Vida laboral generalmente más corta
  • Capacidad de transporte de hardware reducida
  • Capacidad de potencia de salida del transmisor más baja
  • Decaimiento orbital más rápido