Sala limpia

Una sala limpia (o sala blanca) es un espacio cerrado en el que las partículas, los contaminantes y los contaminantes en el aire se mantienen dentro de límites estrictos. En la industria, las salas blancas se utilizan en la fabricación y mantenimiento de hardware, como circuitos integrados (IC) y discos duros. En biotecnología y medicina, las salas blancas se utilizan cuando es necesario para asegurar un ambiente libre de bacterias, virus u otros patógenos. Además, se puede controlar la temperatura y la humedad.

Las especificaciones de la sala limpia para materia particulada (como polvo) se definen de acuerdo con el diámetro máximo permitido de partículas y también de acuerdo con el número máximo permitido de partículas por unidad de volumen (generalmente metros cúbicos). Para los contaminantes no particulados, se especifica la densidad máxima permitida en términos de microbios por metro cúbico, o moléculas por metro cúbico. Se aplican cuatro reglas fundamentales a las salas blancas. Primero, no se deben introducir contaminantes en el ambiente controlado desde el exterior. En segundo lugar, el aparato dentro del entorno controlado no debe generar ni dar lugar a contaminantes (por ejemplo, como resultado de fricción, reacciones químicas o procesos biológicos). En tercer lugar, no se debe permitir que los contaminantes se acumulen en el ambiente controlado. Cuarto, los contaminantes existentes deben eliminarse en la mayor medida posible y lo más rápido posible.

En los Estados Unidos, la Norma Federal 209E (FED-STD-209E) se utilizó hasta finales de noviembre de 2001 para definir los requisitos de las salas blancas. El 29 de noviembre de 2001, estas normas fueron reemplazadas por la publicación de la especificación ISO 14644-1.