Regla de oro

Una regla empírica es un principio informal cuyo objetivo es proporcionar una guía general en lugar de una dirección precisa. 

La gente alguna vez usó la frase regla de oro en referencia a una medición física aproximada, pero el término ha evolucionado para aplicarse a cualquier tipo de regla imprecisa y de aplicación amplia. No se espera que una regla general proporcione siempre la respuesta correcta. 

Por ejemplo, vea a continuación tres reglas generales para lidiar con problemas de Internet:

1. Si recibe un mensaje que dice que el servidor de nombres de dominio (DNS) no puede encontrar su página y está seguro de que lo ha escrito correctamente o ha hecho clic en un enlace válido, inténtelo de nuevo, dos veces. A veces, los paquetes no llegan a donde se supone que deben llegar.

2. Si recibe un mensaje de error 404 (página no encontrada), la página puede faltar temporalmente debido a algún problema en el sitio de destino. Inténtelo de nuevo más tarde o envíe un correo electrónico informando al webmaster del problema y pidiéndole que restaure la página. 

3. Tenga en cuenta que a veces una página que ha visitado recientemente puede provenir de su caché o del caché de un servidor proxy dentro de su empresa. Para obtener la versión "nueva" de la página, haga clic en recargar en el menú.

Las reglas generales a menudo producen las mejores prácticas. Por ejemplo, en la detección de intrusos, una regla general es que los registros y perfiles deben tener identificadores únicos, en la medida de lo posible. Esa regla general produce la mejor práctica de incluir nombres de ruta completos para los archivos y seguir un esquema de identificación de usuario que vincula una identificación de usuario al sistema en el que reside.

El origen de la frase regla de oro es algo polémico. Muchos afirman que la "regla empírica" ​​original era una legislación que en un momento hizo legal que un hombre golpeara a su esposa, aunque no con ningún instrumento más grueso que el pulgar. Existen referencias a tal ley; sin embargo, nunca se ha encontrado documentación de la ley real.

La referencia a una medida aproximada para aplicaciones agrícolas y de carpintería es una fuente más probable de la frase. El uso documentado más antiguo es en este sentido en J. Durham's Cielo sobre la tierra (1685): "Muchos cristianos profundos [profesos] son ​​como constructores tontos, que edifican por conjetura y por regla general".