Preciclaje

El pre-reciclaje es la práctica de evitar la adquisición de artículos innecesarios que eventualmente tendrán que ser reciclados o tratados como desechos. 

Ejemplos de preciclado incluyen:

  • Limitar las compras a las cosas que necesita.
  • Retrasar compras que no se necesitan con urgencia.
  • Comprar a granel para evitar embalajes adicionales. 
  • Seleccionar productos que duren. 
  • Compartir artículos en lugar de comprar individualmente.

El reciclaje previo es quizás incluso más eficaz en un entorno empresarial que en el hogar. En un entorno de escritorio compartido, por ejemplo, los empleados superan en número a las estaciones de trabajo, lo que conduce a menores costos generales. Además, la tendencia BYOD (traiga su propio dispositivo) también significa que los empleados a menudo usan sus propias computadoras en el trabajo, en lugar de requerir una para la oficina y otra para el hogar. Limitar la impresión y utilizar formatos digitales en lugar de copias impresas es otra forma de ahorrar recursos y dinero. 

Muchas compras comerciales pueden retrasarse. No hace mucho, por ejemplo, una computadora de tres años se consideraba obsoleta. Sin embargo, los recientes avances en tecnología significan que las computadoras tienen una vida útil mucho más larga y no necesitan ser reemplazadas con tanta frecuencia. 

El preciclaje es un concepto opuesto a la obsolescencia programada, la práctica de diseñar y desarrollar productos que serán funcionales o útiles por un período de tiempo limitado, como medio de promover el consumo. 

 

Véase también: upcycling, downcycling