Efecto de retroceso

El efecto contraproducente es la tendencia de algunas personas a resistirse a aceptar pruebas que entran en conflicto con sus creencias. El efecto se demuestra cuando las personas a las que se les presenta esa información contradictoria se convencen aún más de sus creencias originales en lugar de cuestionarlas.

El sentido común nos dice que si se nos presenta nueva información que sugiere claramente que nos hemos equivocado en algo, consideraremos esa información y ajustaremos nuestro pensamiento al respecto. Eso puede suceder la mayor parte del tiempo. Sin embargo, algunas personas en algunos casos reaccionarán de manera ilógica.

El efecto contraproducente es una manifestación del sesgo de confirmación, la tendencia de las personas a dar más crédito a la evidencia que respalda sus creencias preexistentes. En este caso, el sesgo es tan fuerte que las personas se niegan a considerar la posibilidad de que se hayan equivocado. Los datos que no apoyan sus creencias se descartan y, tal vez porque saben en algún nivel que estaban equivocados, profesan una confianza aún mayor en que han estado en lo correcto todo el tiempo. Pueden descartar los datos como ruido estadístico y adoptar posiciones aún más extremas sobre cuestiones de lo que era inicialmente.

Los errores cognitivos, como el efecto contraproducente, pueden ser problemáticos para el análisis de datos. A pesar de toda la tecnología, el factor humano está inevitablemente involucrado en la selección de insumos y criterios, así como en la interpretación de resultados. Sin embargo, el sesgo cognitivo es inevitable. La mejor protección contra ella es la conciencia de su presencia y la aplicación de habilidades de pensamiento crítico para superarla.