efecto aureola

El efecto halo es una forma de sesgo cognitivo que hace que una parte haga que el conjunto parezca más atractivo o deseable. Este concepto se puede aplicar a personas, productos, marcas y empresas.

Este fenómeno puede desencadenarse por varios rasgos positivos y está fuertemente relacionado con las primeras impresiones. El atractivo físico es un factor común en el efecto halo, ya que se supondrá que alguien que se percibe como más atractivo tiene otros rasgos y habilidades de personalidad positivos.

El sesgo de confirmación puede fortalecer el efecto halo. Una vez que se ha formado una opinión positiva de una persona o producto, se considera que las interacciones positivas con esa persona o producto refuerzan esa opinión favorable, pero las interacciones negativas a menudo se ignoran.

Un ejemplo del efecto halo está en una entrevista de trabajo. Es mucho más probable que el candidato sea contratado si parece atractivo y amigable para el empleador porque el empleador asociará esas cualidades positivas externas con inteligencia, capacidad y talento, independientemente de si el candidato realmente tiene esas características.

Los anunciantes y los especialistas en marketing suelen aprovechar el efecto halo en sus promociones. Una forma común de hacer esto es el respaldo de celebridades. Cuando los consumidores ven a una celebridad en un anuncio, el producto parece más deseable debido a la popularidad de la celebridad. Otro uso común del efecto halo es cuando los sitios web de comercio electrónico ofrecen envío gratuito cuando los clientes gastan una cierta cantidad de dinero; la promesa de envío gratuito pone los productos en una luz más positiva.

Las empresas también utilizan el efecto halo al lanzar un producto popular, que luego aumenta el atractivo del resto de sus productos debido a la popularidad de ese producto inicial. Por ejemplo, el éxito de Apple con el lanzamiento del iPod hizo que otros productos de Apple se vendieran mejor debido a la asociación de la marca. Los proveedores de automóviles también aprovechan este efecto y, a menudo, lanzan un modelo con muchas características especiales para hacer que el resto de la línea parezca más atractivo.

El efecto de halo inverso (a veces llamado efecto de "cuernos de diablo") también es cierto en el sentido de que una característica negativa hará que una persona o un producto parezcan menos atractivos en general. De manera similar al sesgo de negatividad, este sesgo cognitivo puede hacer que las primeras impresiones negativas tengan un impacto mucho más fuerte.

El efecto halo fue descrito por primera vez en 1920 por el psicólogo Edward Thorndike en su artículo titulado "Un error constante en las calificaciones psicológicas". El documento se basó en un estudio en el que pidió a los oficiales al mando que calificaran a sus soldados en función de ciertas características. Descubrió que las calificaciones del físico de los soldados estaban correlacionadas positivamente con las de inteligencia, liderazgo y carácter, a pesar de ser características no relacionadas.