Comprobación de hechos

La verificación de hechos es el proceso de intentar verificar o refutar afirmaciones hechas en voz, medios impresos o contenido en línea. La práctica es esencial para la integridad en cualquier área donde se hagan reclamos, incluidos el gobierno, el periodismo y las empresas.

Las declaraciones inexactas pueden tomar varias formas diferentes. Un proveedor puede, por ejemplo, hacer afirmaciones falsas sobre su propio producto o intentar socavar la confianza en una tecnología de la competencia al difundir el miedo, la incertidumbre y la duda (FUD) al respecto. La información errónea podría ser una exageración de los beneficios ofrecidos por el propio producto del proveedor o una especulación infundada sobre los riesgos asociados con el producto de la competencia. La verificación de hechos, en este contexto, implica buscar apoyo o garantías para respaldar cualquier reclamo antes de tomar una decisión.

En el contexto de la gestión de recursos humanos (HRM), la verificación escrupulosa de los hechos en los currículos de los solicitantes puede ayudar a garantizar que solo se contraten personas calificadas. Eso, a su vez, puede ayudar a prevenir problemas futuros y proteger la rentabilidad de la empresa.

La desinformación puede ser intencional o simplemente una cuestión de verificación laxa de hechos u otros errores humanos. Cualquiera que presente material como fáctico debe asegurarse de que no contenga declaraciones falsas. No hacerlo puede resultar en daño a la reputación de una empresa y, en casos más extremos, puede resultar en problemas de cumplimiento y / o acciones legales. Para asegurarse de que los documentos y otro contenido estén libres de información errónea, es importante evitar hacer afirmaciones sin fundamento en primer lugar y brindar soporte para las que se realicen. Antes de difundir cualquier contenido, un escritor debe leerlo detenidamente, tratando de identificar cualquier declaración que pueda ser cuestionada y tratar con ellas de manera apropiada. Es recomendable que una segunda persona calificada revise cualquier contenido importante o sensible. (Ver: principio de los cuatro ojos)

La desinformación es una versión más agresiva de la desinformación, que tiene la intención de engañar. Los sitios de noticias falsas, por ejemplo, se crean como canales de distribución de desinformación que sirven a la agenda del creador. Debido a que la desinformación es intencional, el receptor tiene la responsabilidad de evaluar el material presentado.