Centro de datos con carbono negativo

Un centro de datos con carbono negativo es aquel que efectivamente tiene una salida negativa de dióxido de carbono (CO2), por lo que tiende a reducir el efecto invernadero (aunque muy ligeramente) y, en general, reduce su propio consumo eléctrico.

Por lo general, un centro de datos es una instalación masiva de generación de calor que utiliza recursos. Los centros de datos con diseños directos antiguos pueden consumir tanta energía como una ciudad mediana. A nivel mundial, los centros de datos emiten 200 millones de toneladas de carbono al año, el equivalente a más de 42 millones de automóviles. En lugar de contribuir a ese total, un centro de datos con carbono negativo puede reducirlo.

Las empresas son cada vez más conscientes del costo de la electricidad utilizada, así como de los costos de enfriar los ambientes calientes producidos por la potencia informática que consume mucha energía. Tanto la legislación como los conceptos actuales de sostenibilidad empresarial requieren la gestión y coordinación de procesos que tienen un impacto ambiental significativo. Como resultado, se están realizando esfuerzos para reducir los requisitos, utilizar diseños de refrigeración inteligentes, obtener energía de fuentes ecológicas y reducir la huella de carbono del centro de datos.

En Suecia, se está desarrollando el primer centro de datos con carbono negativo. Los diseños de la instalación incluyen una cantidad notable de consideraciones de diseño y energía para ese fin, que incluyen:  

  •  Un techo verde con enfriamiento al aire libre, en la temperatura promedio de 41F de la región.
  • Técnicas de ahorro de agua.
  • Fuentes de energía renovable, incluida la madera reciclada de materiales forestales de desecho como la corteza y el serrín, así como la generación de electricidad eólica, solar e hidráulica.

Vea una introducción al centro de datos de carbono negativo: